Guest Author Series: Jennifer Degenhardt

Today’s reading is an excerpt from Jennifer Degenhardt’s latest novel for language learners. It’s a fantastic read, and I can’t wait to get my hands on a copy to see how it ends. Below is a snippet of Jennifer’s marvelous contributions to the field of second language acquisition.

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Jennifer Degenhardt, B.A., M.Ed., taught middle and high school Spanish for 24 years.  She began writing when students in her classes were not “buying in” to the traditional textbook lessons.  With the first story she wrote, Jennifer found that her students were more engaged, both with the language and in class in general.  While her books highlight cultural, social, economic and political themes necessary for continued conversation, both in- and out of the classroom, all of them deal with identity to some degree and how important it is to know who you are.  Jennifer is passionate about helping students learn more about themselves through storytelling and writing and is currently sharing this passion with her students at the college level at UCONN Stamford.  

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Without further ado, I present you with this very special reading!

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por: Jennifer Degenhardt 

Parte 1 

La entrada de Xibalba[1]está en una cueva. Xibalba es un lugar debajo de la tierra y es una gran ciudad. Hay mucha muerte en Xibalba. Hoy no es una excepción.

Todos los Señores de Xibalba están presentes. Ellos son Señores de la Muerte. Causan mucho sufrimiento en la tierra. Los señores Hun-Came[2]y Vucub-Came[3]tienen el control. Mandan a otros a la tierra para hacer sus malévolos trabajos. Causan mucho dolor y sufrimiento.

Hoy Hun-Came y Vucub-Came están con los otros diez Señores (demonios) de Sufrimiento. Todos ellos esperan a unos humanos que llegan de la tierra. Es hora de sufrir. Finalmente, unos residentes de Xibalba llegan con tres hombres de la tierra.

—Son buenos ejemplos. Vamos a disfrutar las pruebas que ellos necesitan hacer —dice Hun-Came.

Los tres hombres de la tierra tienen miedo. No dicen nada.

—Ustedes necesitan hacer unas pruebas. Si pueden pasar las pruebas, van a vivir. Si no, van a morir —dice ahora Vucub-Came.

Los tres hombres tienen mucho miedo. Escuchan con mucho interés a Hun-Came.

—Primero ustedes necesitan cruzar el río de escorpiones. Luego necesitan cruzar el río de sangre. Al final necesitan cruzar el río de pus. 

—¿Listos? ¡Vayan! —dice Vucub-Came.

Los tres hombres corren rápido pensando que pueden escapar. Llegan al río. Es muy oscuro. No se ven los escorpiones y los tres saltan al río. Dos de los hombres nadan al otro lado. Los escorpiones los pican, pero nadan rápido. El otro hombre no sabe nadar bien y los escorpiones lo atacan. Muere en el río. 

Los dos hombres regresan a Xibalba para hablar con los señores. 

—Qué interesante. Dos de ustedes nadan muy bien —dice Hun-Came—. Ahora necesitan cruzar el río de sangre. Es más difícil.

—¿Listos? ¡Vayan! —dice Vucub-Came.

Los hombres corren al río. Tienen mucho más miedo ahora. Llegan a un río que es del color rojo, pero un rojo oscuro. El río no va muy rápido.

—Vamos —dice uno de los hombres—. Es más fácil que el río de escorpiones. El río no va rápido.

Los dos saltan al río, pero están sorprendidos. No es agua, es sangre. La sangre es mucho más densa que el agua. El hombre joven y fuerte nada muy bien y cruza sin problema. El otro hombre no es tan fuerte y muere en el río.

El hombre regresa a Xibalba y espera la tercera prueba.

—Necesitas cruzar el río de pus si querés vivir —dice Huc-Came. 

El hombre tiene mucho miedo. Tiene muchas picaduras de los escorpiones y está muy cansado de nadar en el río de sangre. Pero no quiere morir. Quiere cruzar bien el río de pus.

El hombre llega al río. El río de pus es asqueroso. Es de color verde y amarillo. El hombre no quiere entrar, pero no quiere morir a manos de los señores. 

—No quiero entrar. No quiero morir —dice el hombre.

Pero sabe que va a morir si no entra. Entonces entra en el río y empieza a nadar. El pus quema. Sobre todo quema en las picaduras de los escorpiones. El dolor es horrible. El hombre no nada bien, pero sabe que si no nada, va a morir. 

—¡Ayuda! —grita el hombre.

Y en ese momento su cabeza está debajo del pus.

«¡No puedo!», piensa.

El hombre está en peligro. No respira bien. 

—¡No quiero morir! —grita, pero nadie lo escucha.

En ese instante, tiene una ola de energía y el hombre nada fuerte. Quiere cruzar el río. Necesita cruzar el río.

Finalmente llega al otro lado. No respira bien. 

—No puedo más —dice—. No puedo más. 

Y el hombre se cae a la orilla del río.


Parte 2

Pero está vivo.

Otra vez el hombre camina adonde están los señores Huc-Came, Vucub-Came y los otros Señores de la Muerte en Xibalba. Está en muy malas condiciones, pero está vivo.

—Pasé las pruebas. Quiero regresar a la tierra —dice el hombre en frente de los Señores de la Muerte.

—¡NO! —grita Vucub-Came—. Vas a morir. Nadie pasa todas las pruebas. 

—Señores, mátenlo —dice ahora Huc-Came.

Los otros diez Señores de la Muerte le causan al hombre mucho dolor, mucho miedo y mucho sufrimiento. Al final le causan la muerte. Este hombre de la tierra, como muchos otros hombres, muere.

La muerte. Es lo normal en Xibalba…

[1]Xibalba: name given to the underworld of the mythology of Mayan K’iche’.
[2]Hun-Came: «One Death».
[3]Vucub-Came: «Seven Death».