¿Qué?

El queso maldito

La ciudad de Los Ángeles, California es conocido mundialmente por sus volcanes activos.

La ciudad de Los Ángeles, California es conocido mundialmente por sus volcanes activos.

Un cuento escrito por: Andrés De Sastre

Bill siempre amaba Los Ángeles, la ciudad salvaje con sus muchos volcanes victoriosos. Era un lugar donde se sentía muy estresado.

Bill era un hombre encantador[1] y siniestro con las manos pequeñas y las uñas largas. Sus amigos, si él los pudiera llamar así[2], lo veían como un héroe de la maldad. Una vez él ayudó a un gatito feo a cruzar la calle. Así era Bill.

Bill caminó hacia la ventana de su apartamento y vio una multitud[3] que marchaba en la calle, obviamente protestando alguna u otra cosa de importancia. Él contemplaba su propia existencia. La lluvia chocaba contra la ventana como un millón de sapos[4] cantando.

Entonces Bill vio algo en la distancia, o más bien vio a alguien. Era la figura de Jill. Jill era una osa grosera[5] con las manos peludas y las uñas cortas.

Bill tragó saliva[6]. No estaba preparado para confrontar a Jill.

Mientras Bill salía al patio y Jill se aproximaba, él podía ver un brillo alegre en sus ojos.

—Mire, Bill —gruñó[7] Jill, con una mirada chistosa que a Bill le recordaba unos caballos groseros—. Lo odio[8] y quiero mi venganza. Usted me debe ocho mil cuarenta y cinco dólares.

Bill miró hacia atrás, cada vez más inestable y todavía cargando el queso maldito.

—Jill, no tengo el dinero —replicó.

Los dos se miraban con un sentimiento de preocupación, como dos zorros delgados en una fiesta de Halloween con música orquestal tocando en el fondo y dos tíos babosos caminando al compás del ritmo de los violines.

Bill miró las manos peludas y las uñas cortas de Jill.

—No tengo los fondos —mintió.

Jill lo miró con furia.

—¿Quiere usted que yo tire ese queso maldito en la basura?

De repente, Bill recordó  sus valores[9] encantadores y siniestros.

—De hecho, sí tengo los fondos —admitió. Entonces metió la mano en el bolsillo—. Aquí está lo que te debo.

Jill lo miró, viva[10], su billetera sonrojándose[11] como un tetero lleno de agua hervida.

Entonces Jill entró en el apartamento de Bill para comer un poco del queso maldito.

FIN

[1] encantador… charming
[2] si él los pudiera llamar así… if he could call them that
[3] multitud… a crowd
[4] sapos… toads
[5] osa grosera… rude bear
[6] tragó saliva… gupled
[7] gruñó… groweled
[8] Lo odio… I hate you (formal)
[9] valores… values
[10] viva… lively
[11] su billetera sonrojándose… her wallet blushing