La excusa

Esta niña ha hecho algo malo. Lo que necesita ella es una buena excusa.

Esta niña ha hecho algo malo. Lo que necesita ella es una buena excusa.

Hay una chica que se llama Isabel. Ella es alta y bonita, pero no es muy inteligente. Tiene dieciséis años. Ella es de Francia y vive en Paris con sus padres. Todos los días, excepto los sábados y domingos, Isabel va a la escuela. Por eso ella está muy cansada.

El martes Isabel está en su casa. Ella piensa: ¡Ay, ay, ay! No quiero ir a la escuela. Quiero ir al aeropuerto. Quiero ir a Nueva York a visitar la Estatua de la Libertad.

A las diez menos cinco de la mañana, la madre de Isabel entra. Dice:

—¡Isabel! ¡Son las diez menos cinco de la mañana! ¡Tienes que ir a la escuela!

Isabel no quiere ir a la escuela. Ella quiere ir al aeropuerto, pero no puede decir eso a su madre. Necesita inventar una buena excusa. Entonces le dice a su madre:

—Mamá, no puedo ir a la escuela. 

—¿No puedes ir a la escuela? ¿Por qué no?

—No puedo ir a la escuela porque estoy enferma.

—¡Pobrecita! —dice su madre—. Está bien. No tienes que ir a la escuela.

Pero Isabel no está enferma. Quiere ir al aeropuerto. Quiere ir a Nueva York a visitar la Estatua de la Libertad.

Entonces Isabel va al aeropuerto. Pero hay un problema. ¡Su madre está allí también! La madre de Isabel la ve. Le dice:

—¡¿Isabel?! ¿Por qué no estás en casa? ¿No estás enferma?

—No, no estoy enferma —dice Isabel. —Quiero ir a Nueva York a visitar la Estatua de la Libertad.

—Está bien. ¡Vamos de vacaciones![1]

[1]¡Vamos de vacaciones!Let’s go on vacation!