Quien fue a Sevilla perdió su silla

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Estoy enfadado. La semana pasada yo estaba sentado en mi sillón favorito. Es uno de esos sillones de cuero suave de Italia. Es increíble. Cuando estoy sentado en ese sillón es como si yo estuviera[1] sentado en una nube. Pero estoy divagando[2]...

Yo estaba sentado en mi sillón cuando sonó el teléfono. Desafortunadamente, mi celular estaba en la mesa, que estaba al otro lado de la sala. Pobre de mí... tuve que levantarme de aquel paraíso que es mi sillón favorito. Fui a contestar el teléfono. No hablé por mucho tiempo antes de colgar porque nomás era un telemárketer.

Cuando volví a mi sillón favorito yo me puse bien enojado. ¿Por qué?, me preguntarás. Pues, mi gato me había traicionado[3]. Ese felino gordo me había robado el asiento[4]. Ese Benedict Arnold ha estado acostado allí desde entonces[5].

Ahora he aceptado mi destino, aunque es un destino muy doloroso. Es verdad lo que dice ese refrán popular: Quien fue a Sevilla, perdió su silla.

[1] como si estuviera… as if I were
[2] pero estoy divagando... but I digress
[3] me había traicionado… had betrayed me
[4] asiento… seat
[5] desde entonces… since then