El detective Menso Morales

Se utilizan las huellas digitales para identificar a los criminales.

Se utilizan las huellas digitales para identificar a los criminales.

El detective Menso Morales se sienta detrás de su escritorio y suspira. Ya casi son las cinco de la tarde y está cansado. Ha trabajado todo el día pero realmente no ha hecho nada. El problema es que no tiene muchos clientes en este momento. Pero Menso no piensa en lo negativo. «En cualquier momento alguien podría pasar por esa puerta y solicitar mis servicios», piensa el investigador privado para sí mismo. 

Menso es un poco tonto. Nunca sacaba buenas notas en la escuela. Tampoco ha asistido a una clase universitaria jamás en su vida. De hecho, cuando era joven sólo iba a la escuela para coquetear con las chicas bonitas. Es casi un milagro que Menso no sea un analfabeto total. Pero Menso tiene otro tipo de astucia. De alguna manera u otra, el detective Morales siempre sabe resolver crímenes. 

Más que todo el detective Morales es un hombre bueno. Siempre trata de hacer lo correcto. Cree que es importante seguir las reglas y las sigue al pie de la letra. Por eso, desde niño siempre ha querido ser detective para la policía municipal. Desafortunadamente, Menso no es muy inteligente. Ha reprobado sus exámenes de policía varias veces. Pero es un hombre trabajador y sigue intentando. 

A las cinco menos diez de la tarde, Menso se está durmiendo. De repente hay un toque a la puerta. El detective se despierta bruscamente. 

     —¡Ya voy! —grita Menso, medio dormido.

Camina a la puerta con prisa. Se peina con la mano mientras camina y no presta atención a su alrededor. Así, Menso se tropieza con una silla y casi se cae. Cuando Menso llega a la puerta, la abre y ve a la mujer más bonita que ha visto jamás en su vida. 

     —P... Pa... Pásele usted —tartamudea Menso. 

La mujer entra en la oficina. Lleva un elegante vestido rojo que hace juego con su brillo de labios. El corazón de Menso late fuertemente. El detective cree que está enamorado de esta mujer hermosa, aunque nunca creó en el amor a primera vista. 

     —¿Es usted el detective Morales? —le pregunta la señorita.

     —Sí, soy yo —responde Menso con la voz temblando un poco—. ¿Cómo le puedo servir, señorita?

     —Necesito su ayuda, señor Morales. Es mi padre... Creo que ha sido secuestrado.